Calle 29 (Juan B. Azopardo) y Playa
B7163XAU | Las Gaviotas  | Buenos Aires
 
 
  11/2007 < volver
  Artículo de Nora Vega, extraído de clarín.com
  Las Gaviotas, con vuelo propio
 
Entre Mar Azul y Mar de las Pampas, este pequeño y tranquilo balneario delineó su propio estilo y comienza a ponerse de moda.

Al principio la llamaban Nichi —por eso de ni chicha ni limonada— a la "tierra de nadie" que se extendía entre Mar de las Pampas y Mar Azul, balnearios en decidido ascenso. Con ese mote entre despectivo y cariñoso figuraba hace unos pocos años en los mapas de loteos la hoy codiciada porción de playa gesellina que va de la calle 27 a la 34. Ya con definida identidad propia, recibe el bucólico y bastante más justo nombre de Las Gaviotas.

Más espacio, mucho sol

Con lotes más grandes que los de sus balnearios vecinos, la zona se prestó para el desarrollo de complejos de cabañas y aparts que tras el boom de construcción post corralito, ya no encontraban cabida en el centro del vertiginoso Mar de las Pampas. Es por eso que aquí casi no hay viviendas. La gran mayoría de casas y cabañas pertenecen a complejos que brindan alojamiento de calidad, con servicios de mucama y ropa blanca.

La mínima extensión de Las Gaviotas —apenas 7 cuadras de playa—, en medio de dos balnearios ya consagrados, no le quita carácter al "barrio", que ostenta entre otras cosas su propio centro comercial. Las Gaviotas no tiene bosque, sino un monte de acacias y hay más espacio entre las construcciones. Resultado: más sol (menos sombra) y más espacio libre. Otro valor agregado del lugar es que algunos bares y aparts —como el sushi bar Heiwa y el restaurante Palapa— se levantan directamente sobre la playa, con vista al mar. Por lo demás, el sitio es tan encantador como Mar de las Pampas y Mar Azul, con esa playa extensísima y bella.

Es imposible perderse en Las Gaviotas: el trazado urbano es una cuadrícula en la que las calles paralelas al mar tienen nombres de playas —como Punta del Este, Copacabana, Viña del Mar y Mar del Plata— y las que las cortan, están numeradas. Los límites son la calle 27 o Almirante Brown, donde termina Mar de las Pampas y la 34 o Av. San Martín, frontera con Mar Azul.

"Agreste y poco desarrollado, Las Gaviotas conserva el espíritu original de Mar de las Pampas", asegura Guadalupe Henestrosa, copropietaria del complejo racionalista Pueblo, uno de los primeros de "Nichi", ubicado en 29 y Copacabana.

Como muchos otros dueños de complejos en este balneario, Guadalupe es porteña. En 2003 decidió invertir, con algunos socios, el dinero obtenido por el premio Clarín de novela que ganó su libro "Las Ingratas", en la construcción de un lugar con onda cerca del mar. "Hace cuatro veranos que abrimos Pueblo y estamos felices con el emprendimiento", confiesa la escritora.

Más allá del descanso en Las Gaviotas, esperan excursiones en camiones o cuatriciclos por las dunas hasta el cercano Faro Querandí, cabalgatas a la luz de la luna y paseos nocturnos por las "más agitadas" localidades vecinas. Guadalupe lo resume con una frase: "Las Gaviotas es ideal para vivir y, los alrededores, para pasear". Por si el sol, la playa, el mar y el confort no completan el veraneo perfecto.

 
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